Neurofeedback - Un sencillo entrenamiento para vivir tranquila(o)

 

¿Sabías que gran parte de los malestares que te aquejan provienen de los pensamientos?

 

¿Sabías que el 90% de los pensamientos que tienes al día los aprendiste en algún momento?

 

Sí, lo que piensas, cómo lo piensas, la frecuencia con la que lo piensas y lo que construyes sobre esos pensamientos determinan en gran medida tus estados emocionales y físicos. Suena extraño ¿cierto?

 

Para que nos expliquemos mejor, veamos el caso de Jo:

 

Jo desde pequeño fue muy inquieto, le costaba trabajo concentrarse y por lo tanto en el colegio siempre tuvo problemas de conducta. Por todas estas razones, las maestras del colegio le dijeron a sus padres que era un niño disperso y sus padres, conociendo a Jo, les creyeron sin chistar.

Una tarde, después del colegio, Jo escuchó que su madre decía “qué vamos a hacer con este niño tan disperso” mientras su padre lo miraba por el retrovisor. Él no sabía qué significaba “disperso” pero notaba que cada que se equivocaba o olvidaba algo o perdía la atención en lo que estaba haciendo le mencionaban esa palabra, ya fuera como un chiste, con un regaño o como un simple comentario.

Poco a poco Jo comenzó a creer que sí, que era disperso y que eso algo tenía que ver con su falta de atención. Sus padres buscaron miles de soluciones pero cuando algo fallaba lo achacaban a su dispersión. Después de un tiempo, los padres dejaron de intentar “quitarle” la dispersión y Jo, lo asumió como parte de él.

En la secundaria, la prepa, la universidad y después en el trabajo, Jo siempre justificó sus actitudes diciendo que provenían de su dispersión. En sus pensamientos él era y sería disperso.

Si ponemos atención, podemos darnos cuenta de que Jó aprendió a ser disperso. Lo que en un inicio era un poco de inquietud, con la fuera de sus pensamientos se convirtió en dispersión.

Lo que nunca supo Jo es que esta dispersión era reversible, lo único que tenía que hacer era aprender a pernsar distindo, sólo tenía que quitar de sus neuronas el hábito de pensar en la dispersión y acostumbrarlas a pensar en la concentración.

 

Este proceso es en verdad sencillo, lo único que requiere es un poco de disciplina y ánimo para modificar las conductas que no nos gusta de nosotros mismos o de nuestros hijos.

 

Esto es lo que el Entrenamiento Neurofeedback hace con niños y adultos. Nos enseña a aprender hábitos de pensamiento que nos conducen a mejorar en el aspecto que querramos.

 

Casos de dispersión, ansiedad, depresión, déficit de atención, ira, etc., han sido aliviados con el ENTRENAMIENTO NEUROFEEDBACK.

 

Nada en nuestro pensamiento, hábitos, emociones y sensaciones físicas es permanente, y todo lo que nos aqueja, puede ser transformado con un entrenamiento cerebral adecuado.

 

 

 

 

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