¿CÓMO HABLAR CON LOS NIÑOS SOBRE LA MUERTE?

October 31, 2019

Seguramente, a la mayoría de madres y padres nos gustaría proteger a nuestros hijos del

hecho de que todas las vidas llegan a su fin, sobre todo por el dolor y sufrimiento que

genera la pérdida de algún ser querido.

 

Pero incluso los niños más pequeños están expuestos a la muerte y no podemos controlar

cuándo morirá alguien cercano a ellos. La conocen bien, porque se la encuentra en los

insectos muertos, en los cuentos o películas que ven, en un abuelo enfermo, en la pérdida

de una mascota o en los personajes de videojuegos.

 

Sin embargo, pocos adultos plantean el tema a los niños antes de que ocurra y cuando se

presenta, tendemos a sentirnos incómodos, sentimos que no tenemos recursos para abordar

este tema con ellos, cambiamos de tema lo más rápido posible o incluso mentimos al

respecto.

 

Lo cierto es que deberíamos hablar de la muerte de la manera más natural posible cuando

surja la ocasión: cuando veamos un animal muerto, cuando muera alguien en una película o

en nuestro entorno.

 

Es preferible hablar de ello sin la presencia de emociones intensas porque hablamos de algo

que no nos toca muy de cerca, esto es más fácil que hacerlo cuando muere alguien querido.

Para hablar con nuestros hijos sobre la muerte, es recomendable tomar en cuenta las

siguientes recomendaciones:

 

1. Estar preparado: reflexionar sobre nuestras propias preguntas o creencias sobre la

muerte para que, cuando hablemos con nuestro hijo, tengamos claro lo que

queremos decir y lo que les queremos transmitir.

 

2. Ser sincero: las mentiras o ciertas metáforas, que a veces utilizamos para que el

tema de la muerte sea menos aterrador, pueden causar más malestar y confusión en

el niño que alivio. Si no estamos seguros de una respuesta o no estamos preparados

para decir algo que calme la curiosidad del niño, es mejor decir no lo sé que

mentir.

 

3. Ser sensible a la etapa de desarrollo del niño/a: dado que a menudo se representa

la muerte en las películas, los niños pequeños pueden tener dificultades para tomarla

en serio y suelen fantasear sobre ella. Primero, pueden verla como algo de corta

duración y reversible, como con un personaje de fantasía que vuelve a la vida, pero

a medida que van creciendo, comprenderán que la muerte es algo más complejo,

aunque les sea difícil entender que puede afectar a alguien querido o que es

permanente.

 

4. Estar cerca: es mejor partir de la base de lo que cada niño sabe o cree acerca de la

muerte, sobre todo para ayudarle a comprender la idea de la mejor manera. Quizás

se esté haciendo una idea equivocada y sufra por ello. Debemos aprovechar cada

ocasión (en la vida cotidiana) para explorar como entiende el concepto de muerte.

Hablar de lo que le ocurre a alguien (un personaje de una película, algún conocido o

alguna noticia en el periódico o la televisión) les puede resultar más fácil que hablar

de sí mismos.

 

5. Ser claros: Debemos ser simples y breves en nuestras explicaciones. Debido a que

la mente de los niños piensa en términos concretos, puede ser más fácil hablar de la

muerte en términos biológicos, como un cambio en una función. Por ejemplo, decir: la araña está muerta, por ello, ya no puede caminar o cuando alguien muere, deja

de respirar, ver y hablar“. Utilizar frases como: descansar o marcharse pueden

ser confusos para los niños. Es mejor usar términos más precisos.

 

6. Esperar: después de hablar con nuestro hijo sobre la muerte, puede parecer que se

quede satisfecho porque regresa a sus juegos y actividades normales. Sin embargo

es probable que vuelva a sacar el tema tiempo después de haber procesado la

información anteriormente platicada y ese será un buen momento para comprobar lo

que ha entendido y preguntarle si tiene más dudas al respecto.

 

7. Tranquilizar: cuando se habla de la muerte, es frecuente que los niños pequeños

pregunten a los padres: ¿tú también te morirás. Quizás sean demasiado pequeños

para comprender que la muerte es permanente, pero lo que realmente les asusta es

quedarse “solos”. Es una buena idea confirmarlo, preguntándoles: ¿Te preocupa

que no pueda cuidarte?. Si esa es su preocupación, podemos tranquilizarles

diciendo: probablemente no muera en mucho, mucho tiempo, así que estaré aquí

todo el tiempo que me necesites. Un niño mayor podría necesitar más consuelo y

se le puede decir: si muriera, hay muchas personas que se ocuparían de ti, como tus

tíos o tus abuelos.

 

Es una triste realidad que la muerte nos alcanzará a todos. Por mucho que queramos

proteger a nuestros hijos de este dolor, no podemos hacerlo para siempre. Hablar durante

este tema durante la infancia les ayudará de sobre manera a procesar una pérdida en el

momento en el que les toque vivirla, el tema de la muerte es un tema que los niños

cuestionan y van comprendiendo poco a poco a lo largo de su infancia y así como otros

temas cruciales para su sano desarrollo emocional la comprensión de la muerte representa

en el niño uno de los temas más complejos pero a su vez fundamentales en el desarrollo

psíquico y emocional del menor.

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